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Escleroterapia, todo lo que debes saber sobre ella

La escleroterapia es un tratamiento indicado a personas con venas dilatadas y retorcidas. Esta condición lleva por nombre várices, y por lo general, suelen formarse en la zona de las piernas. Las várices pueden aparecer en diferentes formas, siendo las más comunes, las del tipo arañita. A través de este tratamiento, se pueden eliminar con mucha más facilidad, que aquellas de mayor tamaño. En este post analizaremos todo lo relacionado sobre el tratamiento de escleroterapia.

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¿En qué consiste la escleroterapia?

Consiste en la infiltración de una sustancia especial por medio de agujas a la vena. Consiguiendo que la misma se fibrose. Esta fibrosis obliga a la sangre a transitar por venas que se encuentren sanas. Llevando a la desaparición de la que se encontraba colapsada.

Luego de la escleroterapia, estas venas infiltradas desaparecen con el paso de los días. Sin embargo, algunas no llegan a desaparecer totalmente. Podría tardar alrededor de un mes o más en mirarse los resultados. Es posible que el colapso de algunas venas requiera más de una sesión del tratamiento.

¿Para qué se realiza la escleroterapia?

Principalmente se efectúa para dar un mejor aspecto a las venas. Este tratamiento ayuda además a mejorar las molestias de las várices, como son:

  • Inflamación.
  • Ardor.
  • Dolor.
  • Calambres nocturnos.

Posibles riesgos

Los riesgos de la escleroterapia son por lo general, bastante leves.

En el área de la piel donde se inserta la aguja, pueden aparecer los siguientes efectos adversos:

  • Hematomas.
  • Enrojecimiento abultado, conocido como urticaria.
  • Pequeñas llagas en la piel.
  • Oscurecimiento de la zona tratada.
  • Algunos vasos sanguíneos enrojecidos.

Estos efectos secundarios por lo general desaparecen tras algunas semanas. Algunos casos pueden llevar meses para su completa desaparición.

A continuación, algunos de los riesgos que puede suponer la ejecución de la escleroterapia. Teniendo en cuenta que estos son poco frecuentes y podrían requerir un tratamiento extra:

Inflamación

La inflamación puede ser leve, pero provocar molestias alrededor de la zona tratada, como calor o hinchazón. Tales molestias pueden aliviarse con analgésicos de venta libre, como ibuprofeno o aspirina.

Coágulo de sangre

En caso de que una vena tratada comience a formar un coágulo de sangre, podría requerirse que esta sea drenada. En casos muy raros, un coágulo de sangre puede ir a una vena más profunda de la pierna. Esto se trataría de una trombosis venosa profunda.

Una trombosis venosa profunda podría provocar que el coágulo se traslade hasta los pulmones, obstruyendo una arteria vital. Es entonces lo que se conocer como embolia pulmonar, una afección que poco ocurre tras la escleroterapia. Dicha complicación amerita inmediata atención médica. Puede presentarse con un fuerte dolor en el pecho, dificultad para respirar, tos con sangre y mareos.

Burbujas de aire

En la sangre pueden formarse burbujas de aire. Es un asunto que podría no provocar síntomas, pero de presentarlos, el paciente percibiría dolores de cabeza, destellos de luz, náuseas y desmayos.

Estos síntomas desaparecen con los días. Pero si luego del tratamiento se presentan problemas de movilidad u hormigueo en brazos y piernas, es conveniente acudir al médico.

Reacción alérgica

Aunque es poco frecuente, se pueden presentar reacciones alérgicas a la solución utilizada durante el procedimiento.

¿Cómo prepararse para el tratamiento?

Antes del tratamiento, el paciente será sometido a una exploración física. En ella se examinarán las venas, para descartar cualquier enfermedad de los vasos sanguíneos. También será necesario responder preguntas sobre los antecedentes clínicos, donde es importante habar sobre:

  • Enfermedades recientes relacionados con afecciones cardiacas.
  • Alergias.
  • Tratamientos previos contra las várices.
  • Medicamentos tomados actualmente. Poniendo especial cuidado en la toma de aspirina, naproxeno sódico, ibuprofeno, hierro o anticoagulantes.

Previo al tratamiento, el médico puede solicitar una ecografía de las piernas para evaluar el estado de las venas que serán tratadas. La realización de una ecografía es completamente indolora, ya que se utilizan ondas sonoras para obtener imágenes internas del cuerpo.

Durante el procedimiento

Para el tratamiento, el paciente deberá tomar una postura boca arriba con las piernas elevadas ligeramente. Luego de limpiar correctamente la zona a tratar, el médico inyectará de forma lenta la solución, usando la aguja más pequeña para infiltrar la vena.

Esta solución líquida consigue irritar el revestimiento de la vena, haciendo que se inflame. Provocando su cierre para detener el flujo sanguíneo.

Durante este proceso es posible sentir ardor o una especie de calambre cuando la aguja ingresa en la vena. Es importante informar al médico si este ardor se convierte en dolor. Ya que esto podría deberse a que la solución se ha filtrado fuera de la vena.

Al retirar la aguja, se aplica presión en la zona y se masajea para que la solución se disemine, evitando que la sangre vuelva a la vena obstruida. Antes de pasar a una nueva vena, se utiliza un apósito para mantener la presión.

El número de inyecciones aplicadas dependerá de la cantidad de venas que deban tratarse.

Después del procedimiento

Poco después de realizado el tratamiento, es posible levantarse y caminar. Lo que ayudará a evitar la formación de coágulos de sangre.

Utilizar medias de compresión durante los primeros 15 días, ayudará a mantener la presión necesaria en las venas tratadas. Es importante que no se apliquen cremas o se afeite la pierna tratada hasta haber cicatrizado.

La mayoría de pacientes vuelve a su rutina cotidiana el mismo día del tratamiento. No obstante, se aconseja que el individuo no conduzca luego del procedimiento. También se desaconseja hacer ejercicios en las siguientes dos semanas.

Por las próximas dos semanas, también se debe evitar la exposición solar de las áreas tratadas. Ya que el sol podría provocar manchas en la piel, principalmente en pieles oscuras.

Resultados

Comúnmente, los resultados de la escleroterapia al tratar arañitas o várices pequeñas, se observan en las siguientes 3 a 6 semanas. En las venas de mayor tamaño, puede tomar hasta 4 meses percibir los efectos. No obstante, es posible que se amerite más de una sesión para alcanzar resultados deseados.

Las venas que favorablemente responden al tratamiento, generalmente no vuelven a aparecer. Pero es posible que nuevas venas se asomen.

Es por ello que resulta muy importante acudir a un seguimiento de los resultados. Es en estas visitas que el médico determinará si se necesitan más sesiones. Generalmente se suelen esperar 6 semanas antes de volver a tener otra sesión de escleroterapia.

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